AÑO 2005 Año 1. No. 3. Julio - Septiembre de 2005

Nidos vacíos

por Francisco Almagro Domínguez

De cuidador a cuidado
Hace apenas unas semanas solicitaron mi ayuda para atender una señora, anciana ya, que acusaba síntomas de demencia. Debía ir a la casa porque su estado físico y mental era lamentable. Pero, como suele suceder con cierta frecuencia, en la familia de los pacientes había personas en peor estado que ella.
En este caso la hija padecía lo que se ha dado en llamar el Síndrome del Cuidador Principal, un trastorno aparecido en individuos que por largo tiempo cuidan a enfermos de este tipo o afectados por otras enfermedades invalidantes. Es tanta la atención demandada por esos pacientes, y tan incierto su curso, que el individuo mejor dotado termina por cansarse, y aparecen síntomas de depresión, ansiedad, padecimientos de la piel, hipertensión arterial, caída del cabello e incluso, una enfermedad parecida a la que sufre la persona cuidada. Por supuesto, y como ya explican los especialistas, lo principal es cuidar al cuidador. Si el cuidador se derrumba, detrás se cae el paciente y el resto de la familia. Por ello se han ideado casas de descanso para los cuidadores y programas para refrescarlos.