Es posible apreciar, sin mucho estudio, que en general los cubanos anhelan una vida mejor. Aspiran a una existencia fundada en la prosperidad económica, en la posibilidad de un desempeño profesional que ofrezca mayor realización y bienestar, en una ciudad o localidad donde prevalezca la conducta civilizada, en la existencia de mayores garantías para el logro de las aspiraciones individuales, que pueden ser materiales, espirituales, intelectuales…, en una mayor facilidad para crear y recrear nuestra cultura de manera mancomunada, así como en unos espacios mucho más amplios para renovar continuamente el diseño político de la nación, por solo citar algunos ejemplos.

En fin, los cubanos ansían que los proyectos familiares y personales puedan tener tantas posibilidades de concreción como los proyectos colectivos que se diseñan desde el gobierno. El espacio para la realización de lo subjetivo personal es un elemento esencial en la estabilidad social.