La Fiesta para mí no terminó, se guardó en mi memoria afectiva, en mi corazón. Así se refiere Carmen Comella, religiosa del Sagrado Corazón a la celebración de sus Bodas de Oro el pasado 19 de noviembre de 2007 en la Parroquia del Rosario.

En una sociedad muchas veces apartada de los compromisos eternos, no resulta habitual encontrarse con mujeres como ella, que luego de cincuenta años de fidelidad a Jesucristo, manifiesten, detenidas ante el altar, la renovación de sus votos de obediencia, pobreza y castidad.