“La prueba evidente de que todo hombre desea la verdad está en el hecho de que, aunque muchos gustan de engañar a los demás, no hay uno sólo que guste de ser engañado”. (Agustín, Confesiones I, XXIII, 33).

Una parte significativa de los racionalistas y evolucionistas (sin carácter peyorativo) piensan que los que creemos y tenemos una religión, somos irracionales o desechamos la razón como fundamento, y eso no es verdad. Los que creemos en Cristo también buscamos razones para creer y para vivir la fe. La fe cristiana es profundamente histórica, y no se ha estancado en los dogmas. Muestra de ello es que muchos cristianos han hecho aportes a las ciencias, como Mendel1, De Chardin2, Lemaître3