Al comenzar su discurso de toma de posesión, el 7 de agosto de 2010, el presidente colombiano Juan Manuel Santos prometió mejorar el sistema de educación pública de su país, redistribuir la tierra y reducir la tasa de desempleo a menos del 10 por ciento.

Sentado detrás de Santos durante su discurso, Álvaro Uribe parecía perplejo. Como presidente del país de 2002 a 2010, Uribe declaró a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) enemigo público número uno, sin desaprovechar ninguna oportunidad para calificar sus acciones como “terroristas”.