Cuba, como cualquier otro país del orbe, tiene circunstancias locales por mejorar, incluso –es necesario reconocer- algunas dificultades se encuentran acumuladas y la población espera desde hace mucho tiempo los ajustes debidos. Claro que afrontar estos retos no será tarea fácil, pues las soluciones efectivas siempre requieren estudio y sabiduría, paciencia y gradualidad.

Igualmente, es imprescindible reconocer que la debida respuesta a estos desafíos no depende solamente de la buena voluntad de quienes se ocupan de las gestiones de gobierno, sino que exige, además, la participación de todos. Únicamente desde una gestión comunitaria será posible hacer un diagnóstico acertado de nuestras necesidades, definir las soluciones debidas y continuar, con éxito, el camino siempre ascendente hacia una sociedad cada vez más libre y justa, reconciliada y solidaria