El tema que me ocupa está relacionado con la posibilidad de enrumbarnos cada vez más hacia un orden social que incorpore la fraternidad como metodología para realizar la justicia. Trabajar por ella, o sea, por la justicia, consiste en proponerse garantizar –de manera real- el universo de derechos de la persona humana.

Sin embargo, como la historia ha demostrado por medio de experiencias que en unos casos han intentado enfatizar en la libertad y en otros en la igualdad, tal empeño no será felizmente posible sin una adecuada comprensión del vínculo entre ambas categorías -la libertad y la igualdad-, así como de la debida incorporación de la fraternidad como cualidad social y política.