La búsqueda de “lo cubano” ha alcanzado en nuestra historia proporciones de inquietud en ejercicios de pasión e intelecto, advertidos en las expresiones más diversas del arte y la literatura. La tan llevada y traída búsqueda de la identidad no ha logrado, sin embargo, su justo equilibrio, pues de un excesivo “canto a la cubanidad” se ha desgajado fácilmente en la “fatal circunstancia” insular del “agua por todas partes”.

La idiosincrasia y la cultura cubanas se tejen y destejen según será el visor de quien intenta penetrar el paisaje como añorado “triunfo sobre la resistencia”, que es encontrar, bajo la complacencia inocente de alguna ensoñación, su más alto espíritu.