El civismo, esa expresión que nos habla del comportamiento del ciudadano en el entramado social, acapara una posición muy destacada en los discursos sociopolíticos contemporáneos. En nuestra actual coyuntura nacional la temática alcanza una especial importancia. Por este motivo, el Consejo Editorial de nuestra revista se dirigió al licenciado Roberto Veiga para dialogar sobre esta realidad social.

¿Cree usted que en la actualidad el civismo sea una práctica social que caracterice el comportamiento ciudadano en nuestro país?

Tradicionalmente se ha reconocido como una actitud cívica a todo comportamiento ético público, o sea, encaminado al bien común, que se realiza con celo; ya sea en el ámbito laboral, político o en lugares públicos.

Sin embargo, debo precisar, actualmente algunos consideran que la actitud cívica es únicamente la relacionada con el ejercicio de la política. Para muchos el buen comportamiento en los lugares públicos es una regla de urbanidad y no precisamente una norma cívica. Igualmente sostienen que la conducta laboral celosa es una actitud consecuente con la ética profesional (ya sea universitaria, técnica o simplemente calificada) del trabajador.