A veces hay que mirar hacia atrás y hacia lo lejos para entender mejor lo que ocurre aquí y ahora. Santo Domingo de Guzmán (1173? – 1221), el fundador de la Orden de los Predicadores, conocida desde el siglo XV como Orden Dominicana o, más comúnmente, “los dominicos”, quiso que la misión de sus miembros fuese la predicación del Evangelio y la defensa de la Verdad.

En su época diversas denominaciones de cátaros1 habían alcanzado notable expansión y eran muy numerosos en el sur de Francia, donde recibían el nombre de albigenses por encontrarse el centro de su movimiento en el poblado de Albi. Mientras atravesaba esta región, de regreso a España tras un viaje a Roma, Domingo quedó impactado por la difusión de esta herejía y comprendió que mal podrían resolver el conflicto los enviados papales con quienes se encontró, los que vestían, vivían y viajaban envueltos en lujos.

Tuvo la clara intuición de que para enfrentar aquel fenómeno era necesario formar a religiosos que tuvieran a la vez una sólida formación espiritual e intelectual (“nadie puede explicar aquello que no comprende”) y un estilo de vida humilde, por lo que decidió fundar una Orden con estas características. A diferencia de las anteriores grandes órdenes monásticas medievales, sus …