El 31 de marzo de 2005 murió Terry Schiavo, de 40 años, en el hospicio de Pinellas Park, Estados Unidos. Quince años antes había sufrido un grave daño cerebral. La Corte Suprema de ese país negó seis veces una solicitud de los padres para que intervinieran en el caso ya que su exesposo Michael, insistía en retirar las sondas que le suministraban agua y alimentos. El 23 de marzo se ratificó, por la justicia norteamericana, la eutanasia de la paciente. Murió por deshidratación e inanición pocos días antes de la muerte de S.S. Juan Pablo II.  Espacio Laical abre sus páginas para dar a conocer la opinión del doctor René Zamora, médico intensivista, director del Centro de Bioética Juan Pablo II, y Monseñor Alfredo Petit, Obispo Auxiliar de La Habana y asesor del mismo centro.