El presente artículo es continuación de la serie que  dedicamos al sesquicentenario de la fundación del  Observatorio magnético y meteorológico del Colegio de  Belén, en La Habana (1858), y trata sobre un equipo de alta tecnología construido en el siglo XIX y su introducción en  Cuba, resultados del genio creador de dos sacerdotes jesuitas.