Tuve la inmensa fortuna de que mis tareas en la organización de la visita del papa Juan Pablo II a Cuba me llevaran a estar presente en el Aula Magna de la Universidad de La Habana cuando se celebró el encuentro del Papa Mensajero de la Verdad y la Esperanza con el “Mundo de la Cultura” de Cuba. Sólo la misa celebrada en la Plaza de la Revolución la supera en la memoria de los muchos momentos emocionantes que viví durante aquellos días inolvidables.

Una selecta representación de lo mejor de nuestras artes, letras y ciencias estaba allí: poetas y actores, pintores y músicos, bailarines y lingüistas, ensayistas y biólogos, dramaturgos y científicos sociales, escultores, cineastas, novelistas… ningún sector de la amplia esfera pensante nacional estaba ausente. Por razones obvias no todos podían estar, pero bastaba recorrer con la vista el auditorio para reconocer entre los asistentes a muchos de los más importantes exponentes del rico mundo de la cultura nacional.