El teatro cubano de la última década del siglo XX y primeros años del XXI fue partícipe de la asimilación creadora que tanto dramaturgos como  directores escénicos hicieron de las estéticas posmodernas, no solo con una finalidad artística sino para explorar problemáticas relativas a nuestra identidad, efectuar agudos cuestionamientos acerca de la realidad socio-cultural y política del país, y testimoniar esta época. Si bien resulta imposible en este trabajo hacer un registro pormenorizado de las obras y colectivos que de alguna manera estuvieron tocados, no solo por las estéticas, sino por una sensibilidad y pensamiento posmodernos, se tratará de ofrecer algunos ejemplos puntuales que se insinuaron en el panorama teatral habanero en el lapso señalado.