Mi hermano Eliseo Alberto ‘Lichi’ Diego nació en La Habana el 10 de septiembre de 1951 y murió en la Ciudad de México el domingo 31 de julio de 2011, a los 59 años; solo nos faltaban un par de meses para cumplir nuestros 60 años, pues éramos —somos— jimaguas. Nuestro hermano Rapi era dos años mayor, y los tres vivimos desde 1953 hasta 1968 en la casa-quinta ‘Villa Berta’, en el humilde pueblecito de Arroyo Naranjo, en las afueras de la capital.

En esa casa, todos los domingos se reunían la familia y los amigos de nuestros padres (Bella García-Marruz y Eliseo Diego). Muchos de estos visitantes eran escritores, músicos y pintores, integrantes del ‘Grupo Orígenes’1. Mi abuela materna, Josefina Badía, era pianista y su hijo mayor (de su primer matrimonio), Felipe Dulzaides, nos visitaba a cada rato y llegaba con ‘Los Armónicos”, un grupo de jazz que fue muy famoso en Cuba en la década de los cincuenta y principios de los sesenta del siglo pasado. La risa de los niños se entremezclaba con la conversación de los mayores, y también con sus juegos, pues mi padre y sus amigos acostumbraban practicar cricket y, con frecuencia, hacían torneos de ajedrez.