A lo largo de toda la etapa republicana se advierte en las revistas culturales cubanas el interés y la admiración que provocaban las novedades procedentes de Francia, país que en la tradición e imaginario cubanos siempre fue considerado epónimo de la cultura universal y del quehacer literario más avanzado y exquisito.

Una de esas revistas fue la especializada en teatro Prometeo (1947-1953)1, surgida por iniciativa de Francisco Morín, la cual tuvo entre sus secciones la titulada “Teatro Francés Contemporáneo”, donde se publicaron significativos artículos firmados por Eva Fréjaville.

Era esta una culta francesa que se hizo célebre además por sus vínculos amorosos con dos importantes figuras de la cultura cubana: el novelista Alejo Carpentier y el pintor Carlos Enríquez, así como también con el reputado psiquiatra Enrique Collado. Lo cierto es que a su reconocida belleza física le acompañaba un gran talento, erudición y una sólida formación teatral y literaria.