Manuel Marrero, laico de la diócesis de Matanzas. Gracias, doctor. Tengo una apreciación, me parece que faltan algunos elementos en la exposición, y yo se los pongo sobre la mesa. En primer lugar, la emigración cubana también ha sido una válvula de escape para el problema político-social cubano. Yo tengo un primo que en el año 80 era reincidente por mirahueco y una noche de mayo de ese año, fue sacado de su casa, montado en un yate y soltado en Estados Unidos sin querer nunca haberse ido de Cuba. Creo que incluso muchas veces la misma negociación de la Iglesia católica con los presos políticos, porque han dicho que también para el gobierno cubano la emigración ha jugado un papel de válvula de escape para una  presión política. Es decir, muchas gentes que han sido en algún momento opositores o han estado en situaciones, digamos, de conflicto con el gobierno cubano han salido de alguna manera. Eso ha lacerado la situación también.