Ya ha afirmado monseñor Carlos Manuel de Céspedes que entre las principales fuentes del humanismo más creador están la tradición de la cultura greco-latina y la influencia de la Biblia.

Las fuentes bíblicas constituyeron uno de los más importantes factores para la sedimentación de un pensamiento filosófico que se extendería por todo el devenir de los siglos y que, contemporáneamente, vemos en las vertientes del humanismo más radical.