“Séanos dado, -ahora que podemos fundar o destruir, -fundar”.

La frase que preside mis palabras esta mañana constituye, desde mi punto de vista, una excelente obertura a las ideas que expondré. Ella introduce y contiene la esencialidad de mis intenciones. Y lo hace por varias razones. La primera, porque a todos los aquí congregados nos une el mismo objetivo de contribuir a fundar una sociedad cubana asentada en los principios del respeto a las libertades, la justicia, la solidaridad y el amor. Camino nada fácil. Este es ya el XI encuentro del Programa de Diálogo con Cuba y para los más optimistas, los resultados son positivos.