En busca del ideal cubano: entre el sometimiento y la libertad

Todo ensayo presupone una voz íntima, en juego constante con las distintas miradas que la condicionan o que propician su libertad. El juego no pasa de ser eso, un movimiento flexible por el mundo de las opiniones, sin pretensiones de buscar lo que un gran filosofo definió, hace dos mil años, como las esencias. Quizás por eso el ensayo se haya convertido desde hace más de dos siglos en la forma de la palabra más aceptada por pensadores e intelectuales que intentaban destronar a la Razón.