-¿Por qué importa tanto convertirme? -preguntó el Conde. -Porque lo estás pidiendo a gritos. Te empeñas en no creer y tú eres de los que no pueden vivir sin creer. Nada más tienes que atreverte y dar el paso.

Con La neblina del ayer, Leonardo Padura Fuentes (La Habana, 1955) ha terminado por colocarse dentro del muy reducido grupo de los narradores imprescindibles, aquellos de quienes se espera cada nueva entrega con sobresalto y afán sin que los medios deban hacer mucho esfuerzo por anunciarles. ¿Qué nos traerá Padura ahora?, era la pregunta que antes y después de la última Feria del Libro se hicieron miles de lectores, algunos verdaderos fans desde los días en que Mario Conde empezó a ser un policía cubano fuera de lo común, y los trabajos firmados por su creador para Juventud Rebelde, seguidos con mucha atención.