Las dificultades productivas y económicas de nuestro país se han ahondado con el paso de los huracanes Gustav e Ike, que han dañado una inmensa porción de la infraestructura de la Isla, en especial el fondo habitacional y la agricultura. Un primer estimado indica que los daños han provocado afectaciones que suman los 5000 millones de dólares.

Las autoridades, como es lógico, han sentido alarma y enfrentan con tenacidad esta situación. Para ello intentan desplegar el mayor esfuerzo posible en la gestión de revertir los daños. En el empeño aceptan toda ayuda que proceda del extranjero, excepto de la administración estadounidense.