La intervención de los artistas cubanos en la edición 55 de la Bienal de Venecia constituyó todo un reto en la historia de participación de los creadores insulares en el evento. Las piezas presentadas de algunos autores como Tonel, Glenda León, Magdalena Campos, Neil Leonard, Lázaro Saavedra y Sandra Ramos asumieron nuevas lecturas y contextos. Podría decirse que ese hecho resulta común para cualquier obra que integre una exposición; sin embargo, el proceso de reinterpretación inherente al artefacto artístico, en esta ocasión de la bienal, se complejiza para la muestra cubana debido al espacio designado para su despliegue.