La Guerra Civil en España (1936-1939) y la posterior implantación del régimen represivo del general Francisco Franco (1939-1975) provocaron, además de incontables víctimas y represaliados, un éxodo de carácter político que integraron decenas de miles de perseguidos que se vieron obligados a marchar al extranjero para salvar la vida o no ser remitidos a una cárcel.

Militares, profesores universitarios, dirigentes partidistas, intelectuales, masones, sindicalistas, maestros y artistas integraron aquel heterogéneo conjunto de desplazados, de no escaso nivel educacional, que luego en Francia, en México o en Argentina intentaron rehacer sus vidas. A Cuba arribó un número no desdeñable de aquellos “españoles del éxodo y del llanto”, como los llamó el poeta León Felipe.