A cargo de Jorge Domingo Cuadriello

En momentos bien oscuros y dolorosos me veo obligado a dirigirme a vosotros. Pero me habéis honrado, llamándome a vuestro seno; y no me es posible dejar de corresponder a lo que me impone la gratitud y a lo que demanda nuestros estatutos.

………………………………………………………

Y tanto más nos toca a nosotros, cuanto que no nos faltan en nuestro propio campo, en nuestra patria, razones bien visibles de sobresalto y temor más que justificado. Un sentimiento, ahora de congoja, es el que me domina al fijar los ojos en los amenazadores síntomas de la descomposición política de Cuba.