La mayoría de los cubanos comprende la necesidad -para muchos la urgencia- de lograr la normalización en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Para nadie es un secreto que a nuestro país le será muy difícil alcanzar el debido progreso y equilibrio social sin el beneficio de un vínculo adecuado entre las dos naciones.

Norteamérica, el país más poderoso del mundo, es por naturaleza nuestro más cercano e intenso socio comercial, capaz de ofrecernos el mercado necesario, la inversión requerida y el crédito suficiente, por sólo mencionar algunas ventajas económicas. También puede beneficiarnos mucho por medio del intercambio humano, cultural y científico entre los dos pueblos.