Este año 2007 el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda recayó en la poetisa y ensayista cubana Josefina (Fina) García Marruz. Cuando la presidenta de la República de Chile, Michelle Bachelet, ponía en manos del Ministro de Cultura cubano Abel Prieto el prestigioso galardón, la América toda le hacía justicia a una de las más grandes representantes de las letras hispanoamericanas. Desde que conocimos la noticia tuvimos clara conciencia de que se imponía el justo homenaje, mas no queríamos tributar a Fina un agasajo frío y academicista que no calara la entraña mística y martiana de esta dignísima hija de Cuba. Con el presente trabajo Espacio Laical felicita a Fina y se suma a la inmensa alegría que este premio ha traído al mundo cultural cubano.

Mi abuela habita la poesía con auténtica sencillez y la comprende casi sin hablar, entre las pulsaciones de la luz y la música que es su esencia espiritual. Pero ella sabe y piensa que el amor es la fuerza mayor y única, la ley verdadera que todo lo rige. Su pensamiento agudo, su mirada reflexiva, toca las pequeñas cosas que se tornan profundas y reveladoras de verdades armónicas, propicias para encontrar la justicia que no es más que nuestra sed de Dios y a la vez Su obra.