El pasado mes de octubre de 2006 algunos medios de prensa internacionales informaban de la posible visita a Cuba del cardenal Tarciso Bertone, Secretario de Estado del Vaticano, con motivo del décimo aniversario de la visita del Santo Padre Juan Pablo II a nuestro país. Días después, y durante la premiación del concurso de periodismo de la revista Palabra Nueva, varios corresponsales extranjeros presentes en la velada abordaron al cardenal Jaime Ortega, quien confirmó la noticia.

No caben dudas de que esta visita constituye todo un acontecimiento: en primer lugar, la presencia del cardenal Bertone entre nosotros es el gesto más destacado de la Santa Sede hacia Cuba desde el inicio del nuevo Pontificado; en segundo lugar, se trata de una personalidad que posee una relevancia de primerísimo nivel por su gestión directa al frente de la Secretaría de Estado de la Santa Sede y por su cercanía al papa Benedicto XVI. Además, desde el 4 de abril de 2007 es también el Cardenal Camarlengo, es decir, la persona que asume el gobierno temporal de la Iglesia Católica Romana desde la muerte de un pontífice hasta la elección del sucesor.