Los  novedosos planteamientos estéticos de la vanguardia musical cubana de los 60 están comprendidos dentro de  dos importantes categorías que son y han sido objeto de múltiples investigaciones en la musicología: el espacio y el tiempo musicales. La experiencia  del compositor Leo Brouwer en el festival polaco Otoño Varsoviano, de 1961, se considera como punto de partida fundamental de la vanguardia musical cubana de los 60; los jóvenes compositores de aquel entonces y otros de la generación anterior, procedentes del Grupo de Renovación, comienzan a incorporar los nuevos recursos técnicos a sus composiciones musicales.