Homenaje a Ivette Fuentes de la Paz

Por: Jorge Domingo Cuadriello

El pasado 20 de mayo, por extraña coincidencia el mismo día en que cumplía 71 años, falleció repentinamente en La Habana la ensayista, profesora universitaria e investigadora Ivette Fuentes de la Paz. Había nacido en 1953 y en el momento de su deceso ostentaba una trayectoria intelectual encomiable, sustentada a través de obras y artículos publicados, disertaciones impartidas en diferentes tribunas académicas y reconocimientos otorgados por importantes instituciones culturales.

Aunque en la Universidad de La Habana cursó dos años de la Licenciatura en Física, en realidad se licenció en Lengua y Literaturas Hispánicas en 1976. Poco después comenzó a trabajar como especialista literaria en la Dirección Municipal de Cultura de Plaza de la Revolución. En 1990 fue fundadora del Centro Arquidiocesano de Estudios de La Habana y de su revista Vivarium, cuya dirección asumió en 1998 y desempeñó hasta su muerte. Su currículum académico se enriqueció aún más con el grado de Doctora en Filología por la prestigiosa Universidad de Salamanca.

Cuando aún era una niña recibió clases de ballet y esta disciplina artística fue, junto con los estudios de poesía cubana contemporánea, los dos pilares de sus intereses investigativos. Muy en particular se enfocó en el conocimiento del Ballet Nacional de Cuba y de su figura cimera, la gran bailarina Alicia Alonso, al mismo tiempo que profundizaba en las indagaciones acerca del conocido Grupo Orígenes y su principal animador, el poeta José Lezama Lima. De acuerdo con esas muy serias indagaciones suyas fue llamada a integrar el consejo de redacción de la revista Cuba en el Ballet y a desempeñarse como investigadora adjunta del Museo Nacional de la Danza, y con la colaboración de la ensayista Lourdes Rensoli Laliga publicó la obra Lezama Lima: una cosmología poética (1990). Poco tiempo después, ya de un modo independiente, dio a conocer, dentro de los mismos derroteros temáticos, Danza y poesía (1992) y Nombrar las cosas (sobre la poética de Eliseo Diego) (1993). En 1995 se incorporó como investigadora literaria al Instituto de Literatura y Lingüística, donde permaneció varios años.

También debemos anotar que desde su época de estudiante universitaria Ivette Fuentes cultivó la narrativa breve y con el paso del tiempo reunió sus cuentos dispersos en los volúmenes En el umbral (1990), La mujer invisible o los secretos del mirar atento (2013) y El buscador de sombras de nubes y otros cuentos (Miami, 2014). Sin embargo, no puede afirmarse que con estas obras alcanzó un mayor prestigio literario; este logro lo obtuvo a través de sus ensayos, cuya relación se incrementó con los títulos Pájaros de fuego. El exilio poético de Juan Ramón Jiménez en Cuba (Madrid, 2012), Danza y poesía. Para una poética del movimiento (Madrid, 2016) y José Lezama Lima y la tradición cosmogónica de la luz, publicado en Miami en 2018.

A lo largo de estos años ingresó en reconocidas instituciones culturales, algunas de carácter mundial, como el Consejo Internacional de la Danza, perteneciente a la Unesco, la Sociedad Internacional de Estudios Cubanos, con sede en Aachen, Alemania, y la Asociación de Comunicadores Católicos (SIGNIS-CUBA). Fue invitada a impartir clases o conferencias en universidades de España, Francia, Alemania, México y los Estados Unidos, y fungió como profesora titular de la Universidad de las Artes, de La Habana, y en el Instituto Superior de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela, con sede en el antiguo Seminario San Carlos y San Ambrosio, de esta capital.

En el año 2018 recibió el Premio de Ensayo «Enrique José Varona», que otorga la Unión de Escrito- res y Artistas de Cuba, con la obra titulada «El rango de la luz en la literatura cubana», aún pendiente de publicación, y en 2022 se alzó con el máximo galardón que entrega la revista Temas también en el género de ensayo con el texto Arte soy entre las artes. Cosmos visual, nueva semántica poética, que presentó a ese certamen literario con el lema: «La textura imaginaria de lo real» y que se fundamenta en la producción poética de tres autores muy ligados a la revista Orígenes: Fina García Marruz, Cleva Solís y Fayad Jamís. A principios del presente año, 2024, no sin cierta demora, apareció impreso por la editorial Letras Cubanas el volumen Pensamientos en La Habana: a cincuenta años de Paradiso. Memorias, que recoge más de veinte conferencias impartidas en noviembre de 2016 como homenaje a esta nove- la monumental de Lezama Lima en un evento internacional de primer nivel celebrado en el Centro Dulce María Loynaz que tuvo como coordinadores a Ivette Fuentes y al profesor y ensayista Emmanuel Tornés Reyes.

Ivette de los Ángeles Fuentes de la Paz, su nombre completo, fue merecedora igualmente de la Distinción por la Cultura Nacional, que otorga el Ministerio de Cultura, y estuvo entre los colaboradores de nuestra revista, Espacio Laical. Su desaparición inesperada deja un gran vacío no solo en el ámbito literario cubano, sino en el de los laicos que persiguen impulsar nuestra cultura.

Ivette Fuentes de la Paz (1953-2024).
Ivette Fuentes de la Paz (1953-2024).

 

Posdata: Vi por última vez a Ivette Fuentes exactamente el pasado día 22 de abril, en el evento organizado por el Colegio Español en La Habana para homenajear a la pensadora malagueña María Zambrano con motivo del 120 aniversario de su nacimiento. El acto se celebró en el antiguo Centro Asturiano y la profesora Teresa Díaz Canals, la ensayista española Mercedes Gómez Blesa e Ivette Fuentes abordaron distintos aspectos de la vida y la obra de esta filósofa, cuya relevancia parece aumentar con el paso del tiempo. En el receso charlamos animadamente Ivette y yo; nada indicaba que menos de un mes después entraría en el reino del Señor. Siempre le agradecí que me incluyera en la reducida comitiva de intelectuales cubanos que en el año 2001 viajamos a Eichtäat, Alemania, para tomar parte en un encuentro cultural con filósofos y profesores alemanes. Nuestro grupo estuvo encabezado por el cardenal Jaime Ortega y por monseñor Ramón Suárez Polcari y lo integramos además el historiador Pedro Pablo Rodríguez, la ensayista Adis Barrio Tosar, Ivette y yo. Que descanse en paz esta buena amiga.