El pasado 3 de febrero de 2025, el Cardenal Juan de la Caridad García Rodríguez, Arzobispo de La Habana, compartió su visión sobre la celebración del Jubileo de la Esperanza en este año 2025. Tocando, además, temas de interés como:
el modo de vivir la jornada del jubileo, los acentos de la misión de la Iglesia en Cuba y sus principales desafíos, así como su postura sobre la decisión del gobierno cubano de excarcelar presos en el contexto del Año Santo. Espacio Laical transcribe de modo íntegro las palabras de Su Eminencia,
las cuales han sido tomadas de la cuenta oficial de la Arquidiócesis de La Habana con motivo del año jubilar del 2025. www.youtube.com/@ArzobispadoDeLaHabana
¿Qué frutos espera usted que nos deje en La Habana este año Santo?
Soñamos con que este año Santo sea como el Jubileo anunciado en el capítulo 25 del Libro del Levítico en el que se propone que todas las deudas sean perdonadas y que los hermanos se ayuden unos a otros. Este nombre de Jubileo viene del nombre de un instrumento de viento que tenía forma de tarro de carnero llamado Yobel. En este Jubileo de este año 20025 queremos que los esposos puedan celebrar veinticinco, cincuenta años de matrimonio y los hermanos no tengan conflictos y que se lleven como sueña la que los llevó en el seno materno. En este año Jubilar queremos que nadie robe a nadie, nadie mate a nadie. En este año jubilar queremos paz, concordia y felicidad, que es también como un comienzo del gran Jubileo de encontrarnos en la casa del cielo. Es bueno que podamos leer el capítulo veinticinco del Libro del Levítico que nos dará una idea bien clara de cómo fue el primer Jubileo según la Sagrada Escritura.
Cuba está atravesando una situación difícil. ¿Es posible hablar de esperanza en este contexto? ¿A qué esperanza se refiere la Iglesia cuando convoca al Jubileo?
El profeta de la Esperanza, Isaías, que vivió a fines del siglo octavo antes de Cristo comunica la certeza de que Dios nunca abandona a su pueblo a pesar de tantas dificultades que pasaban ellos por temor a invasiones extranjeras y alejamiento de Dios. El profeta Isaías anuncia que un día las espadas se convertirán en arados, las lanzas en hoces. El profeta Isaías anuncia que de una madre virgen nacerá el Salvador, el Mesías, esperado por el pueblo de Israel durante siglos. Ante la esperanza dada por Isaías nosotros también soñamos con que todo puede ser mejor, con que puede haber una concordia mayor, con que los tiempos malos se puedan convertir en buenos y eso sea así. Aunque haya tiempos malos haya personas buenas, haya personas santas, hay mucha gente buena que puede llenar de esperanza a nuestro pueblo, hay mucha gente buena deseosa de servir, de ayudar, hay mucha gente buena que confía en Dios y quiere transmitir la paz y el consuelo de Dios.
¿Cómo valora usted la decisión del gobierno cubano de excarcelar 553 reclusos?
Nos unimos a las alegrías de las madres, de los padres, de los esposos, de las esposas, de los hijos, que han visto entrar a sus casas a los presos liberados y esperamos que otros muchos presos puedan tener la dicha de estar en sus casas. San Pedro estuvo preso, san Pablo estuvo preso, los mártires estuvieron presos y la Iglesia los acompañó con la oración y con la compañía de una cercana presencia. En el siglo XIII los mercedarios, fundados por Raimundo de Peñafort, Pedro Nolasco y Jaime de Aragón, instituyeron una Orden de Redención de Cautivos. Compraban a los presos que estaban en las cárceles de los moros, en ocasiones se cambiaban por los presos y realmente hicieron una obra maravillosa. La Iglesia considera que cuando trata con un preso es Cristo con quien trata. Un bien hecho a un preso es a Cristo hecho ese bien. Un maltrato a un preso es un maltrato a Cristo. La Iglesia cubana tiene la Pastoral Carcelaria y desde hace años visita las prisiones; el protocolo es que el preso pida la visita religiosa y entonces el sacerdote también conoce esta petición y mediante este protocolo los sacerdotes visitan las cárceles y así hay como un encuentro personal y también un encuentro comunitario y en grandes festividades se celebra la Eucaristía por Navidad, Semana Santa y la Fiesta de la Virgen de la Caridad. La Iglesia gusta de caminar con pequeños pasos y los pequeños pasos llevarán a una realidad mayor que esperamos llegue a realizarse.
¿Cuáles son los desafíos y las oportunidades que descubre de cara al crecimiento espiritual y la evangelización de los que aún no conocen a Cristo?
La principal necesidad de la Iglesia es tener sacerdotes, tener diáconos, tener monjas, tener órdenes religiosas. Hay una escasez real de vocaciones, solo hay veinticinco seminaristas diocesanos cubanos en el Seminario San Carlos. Claro que Jesucristo ha dicho que la manera de que haya vocaciones es rezar, necesitamos rezar más. También es cierto que el ejemplo de los sacerdotes suscita vocaciones, hay sacerdotes ejemplares cuyo testimonio de vida, de enseñanza, de entrega, invita a los jóvenes a la vida sacerdotal. Hay innumerables monjas entregadas a la caridad, a la misión, a la educación, cuyo ejemplo también puede suscitar vocaciones. Esa es una de nuestras mayores necesidades, enviar trabajadores a la mies, a la Iglesia, al pueblo cubano tan deseoso de Dios en estos momentos, pero que necesita pastores, necesita sacerdotes, necesita monjas que lo ayuden a caminar en ese encuentro con Dios. Las oportunidades de la Iglesia están en la santidad de los sacerdotes, en la santidad de las personas consagradas, el deseo de Dios es muy grande aunque haya una ignorancia religiosa también muy grande, pero hay un deseo de Dios y eso es una gran oportunidad que nos ofrece un camino de evangelización, nos ofrece la oportunidad de sembrar la semilla de la palabra de Dios en una tierra que quiere ser buena y que si tiene obstáculos como hay deseo de Dios, esos obstáculos que impiden conocer a Dios, que impiden vivir el Evangelio, pues podrán ser vencidos con la perseverancia, con la oración y con el testimonio de los sacerdotes.
¿Qué papel juega la educación religiosa en la Iglesia Católica Cubana? ¿Cuáles son las prioridades y sueños en este ámbito?
Nos toca como Iglesia, como mandato de Jesucristo, enseñar la verdad de Dios Padre, la verdad de Jesucristo, la verdad de la persona humana. Enseñar con calma, como Jesucristo lo hacía cuando predicaba el Evangelio. Enseñar con creatividad como Jesucristo lo hacía cuando predicaba mediante las parábolas. Enseñar con la vida, que es la mejor enseñanza que se puede dar. La Iglesia sueña con que un día va a tener escuelas donde enseñar la fe y donde también enseñar las materias humanas, las filosóficas, las teológicas y es un mandado del Señor enseñar y ese es nuestro gran sueño. Ahora, mientras podamos, seguimos enseñando de una u otra manera en las iglesias mediante los centros religiosos, mediante las guarderías, mediante el catecismo propio de todas las parroquias. Esa es la semilla que sembramos; hay una buena tierra, hay unos buenos sembradores, un día darán sus frutos, pues el amor, la paz y la concordia nos llevan a la felicidad en esta vida y después nos encaminan a la felicidad en la casa del cielo, donde un día esperamos estar todos con los miembros de nuestra familia, con todo el pueblo cubano, que es tierra buena del Evangelio.
¿Qué mensaje le quisiera transmitir a nuestro pueblo, y de modo especial, a los que miran a la Iglesia desde lejos y todavía no se atreven a acercarse?
Anuncien el Evangelio, camino por el cual nunca nadie se ha perdido; verdad que no defrauda, vida plenamente feliz. Enseñen el catecismo que nos manda a amar a Dios y amar al prójimo, que nos manda a tratar con cariño a los viejitos, que nos manda a defender la vida desde el seno materno hasta el último momento de su vida, que nos invita a vivir la maravilla del sexo mediante el amor santo y puro, que nos invita a la honradez, que nos invita a decir la verdad, que nos invita a respetar el matrimonio, que nos invita pues a vivir contentos de los bienes de los demás y nunca tratar a los demás de mala forma y tener envidias. La Iglesia nos invita a celebrar las fiestas de Jesucristo, las fiestas de la Virgen de la Caridad que son como un anticipo de la gloria del cielo, la Iglesia nos invita a dar de comer al hambriento, a dar de beber al sediento, a vestir al desnudo, a visitar al enfermo, al preso; la Iglesia nos invita a llorar con los familiares de los difuntos, la Iglesia pues nos invita a vivir la vida para la cual hemos sido creados. Vivir el amor, compartir el amor, disfrutar el amor. Amén.
¿Nos da la bendición a nosotros y a los que nos van a oír?
La bendición de Dios Padre, que los ha creado para constituir bellas familias, bellas iglesias, bellos pueblos. La bendición de Jesucristo, el camino por el cual nunca nadie se ha perdido. La bendición del Espíritu Santo que puede lograr los hermosos sueños personales y familiares, La compañía de la Virgen nos proteja de toda maldad. Amén.

