Los dos Nerudas

Por: Sergio Valdés Bernal

Plaza de la Ciudad Vieja, en Praga.
Plaza de la Ciudad Vieja, en Praga.

Pablo Neruda es el seudónimo literario del poeta chileno Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto (1904-1973), Premio Nobel de Literatura en 1971. En su obra se reflejan diversos estilos, desde poemas surrealistas, épicos y manifiestos políticos, hasta una prosa autobiográfica y apasionados poemas de amor. En cierta ocasión, el escritor y periodista colombiano Gabriel García Márquez calificó a Pablo Neruda como el más grande poeta del siglo xx en cualquier idioma, mientras que el crítico y teórico literario estadounidense Harold Bloom (1994: 2) lo consideró uno de los veintiséis autores más importante de la literatura occidental de todos los tiempos.

Pablo Neruda nunca aclaró el origen del apellido de su nombre artístico, aunque apoyó la conjetura de que lo había escogido en honor de Jan Neruda (1834-1892), poeta, prosista, periodista, dramaturgo y crítico de teatro checo. Según el escritor chileno, la lectura de un conjunto de cuentos de la autoría de Jan Neruda le causó tal impresión, que tomó su apellido como parte de su nombre literario. Suponemos que se refiere a la obra más reconocida de este autor checo, Cuentos de Malá Strana (Povídky malostranské), libro de relatos publicado en 1878 sobre la pequeña burguesía praguense de aquel entonces bajo el Imperio austrohúngaro.

El padre de Jan Neruda, Antonín (1784-1857), fue un artillero retirado del ejército austriaco que después se dedicó al comercio. Tras la muerte de su primera esposa, se casó con Marta Leitnerová (1795-1869), también viuda. De esta unión nació Jan Neruda en 1834 en una casa de la calle Újezdská kasárna, al pie del monte Petřín, en el barrio de Malá Strana (Lado Pequeño o Barrio Pequeño), nombre original y actualmente también oficial de la zona antes llamada Ciudad Menor de Praga (Menší mĕsto pražské), uno de los distritos más antiguos y de mayor representación histórica de Praga, creado en 1257.

En 1835, la madre de Neruda compró una casa en la ciudad de Kolín, en Bohemia Central, hacia donde se mudaron y vivieron durante tres años. En 1838, el padre obtuvo el permiso de las autoridades austriacas para radicarse en Praga con su familia. Vivieron en la calle Ostruhová, actual Nerudova (el sufijo –ova significa «de», llamada así en honor de Jan Neruda), en la casa «de los dos soles», donde abrió una pequeña tienda. Debemos aclarar que antes de que María Teresa, archiduquesa y soberana de Austria, Hungría, Bohemia y Croacia de 1740 a 1780, ordenara la numeración de las casas a partir de 1771, estas eran identificadas mediante la representación de animales, plantas o diversos objetos. Cuando el padre de Neruda falleció, su esposa e hijo, tras vender el negocio, se mudaron a la casa de Las Tres Águilas Negras (actual Nerudova 225/44).

A partir de 1841, Jan Neruda fue alumno de la Escuela Metropolitana de San Vito, y entre 1842 y 1846 asistió a la Escuela Básica de Malá Strana. Los estudios de secundaria los realizó entre 1851 y 1853 en el Liceo Académico, donde obtuvo el grado de bachiller. Cursó tres semestres en la Facultad de Economía y Filosofía de la Universidad Carolina de Praga, a la vez que trabajó como suboficial encargado de la contabilidad en una unidad militar para cubrir algunos gastos. Pero en 1857 abandonó sus estudios universitarios y se dedicó a estudiar checo y alemán en diversas instituciones.

Durante varios siglos el pueblo checo estuvo bajo el influjo de las culturas alemana y austriaca, así como de la lengua alemana. La Gran Moravia fue un imperio medieval de Europa central que surgió en 833 y perduró hasta el siglo x. Constituyó la primera organización estatal forjada por los antepasados de checos, moravos y eslovacos. Comprendía los actuales territorios de la República Checa y Eslovaquia, así como zonas de Hungría, Rumania, Polonia, Austria, Alemania, Serbia, Eslovenia, Croacia y Ucrania. Debilitado por las luchas intestinas y problemas fronterizos con los francos, el Estado moravo no pudo hacer frente a la invasión magiar del siglo x, por lo que fue desmembrado en partes controladas por el ducado de los polacos —base del futuro reino de Polonia—, el Gran Principado de Hungría y el Sacro Imperio Romano Germánico. Las áreas ocupadas por este último fueron rápidamente feudalizadas y dieron origen a Estados como el ducado de Bohemia y la marca de Moravia.

En 1212, Federico II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, promovió el Ducado de Bohemia y la marca de Moravia al rango de reino. Su primer rey fue Otakar I de 1198 a 1230, quien diera origen a la dinastía Přemyslida. En 1251, el rey Otakar II invadió el archiducado de Austria y lo incorporó el reino de Bohemia. Pero en 1276 tuvo que firmar un tratado por el que renunciaba a todos sus derechos sobre Austria y los ducados vecinos, quedándose tan solo con Bohemia y Moravia. En 1356, el reino de Bohemia de nuevo pasó a formar parte del Sacro Imperio Romano Germánico hasta su disolución en 1806, en el marco de las guerras napoleónicas. Desde entonces constituyó parte del Imperio austriaco. En 1867, a consecuencia del Compromiso austrohúngaro, el reino de Bohemia pasó a integrar la parte austriaca del Imperio austrohúngaro, mientras que Eslovaquia estuvo regida por Hungría hasta su desmembramiento tras la Primera Guerra Mundial y el surgimiento de la República Checoslovaca en 1918, cuando la lengua checa y la eslovaca fue reconocidas como idiomas oficiales del país (Hledíková y Janák 2007).

Desde la década de los ochenta del siglo xviii hasta la década de los cuarenta del siglo xix, José II, archiduque austriaco y luego emperador del Sacro Imperio Romano Germánico de 1765 a 1790, Rey de Hungría (1780-1790) y de Bohemia (1780-1790), estableció el alemán como único idioma estatal unificador del extenso y multilingüe Imperio austríaco, en el que además se hablaban el checo, eslovaco, ruteno, serbio, esloveno, rumano, italiano y el húngaro. Este último idioma, posteriormente, fue reconocido como idioma cooficial cuando en el Reino de Hungría en 1867 fue constituido como una entidad autónoma dentro del Imperio austriaco, devenido Imperio austrohúngaro.1

El intento de imponer el alemán como única lengua literaria no se logró en el caso del checo y de otros idiomas, lo que en parte se debió a que en 1781 se abolió la servidumbre. Esto significó una migración mucho más numerosa desde las zonas rurales, en las que más se preservaban las lenguas regionales, hacia las zonas urbanas, en las que imperaba la lengua alemana. Como la mayoría de la intelectualidad checa hablaba alemán y desconocía el checo, varios iluministas nacionales iniciaron un proceso llamado renacimiento nacional checo o formación de la nación checa moderna, que se desarrolló entre el último tercio del siglo xviii hasta la segunda mitad del xix.

Como el idioma es el soporte idiomático de la cultura e identidad de un pueblo, se llevó a cabo la modernización del idioma checo en sus variantes popular y culta: la gramática fue revisada y actualizada, acercándola más a la lengua hablada, al igual que la ortografía, y se enriqueció considerablemente el vocabulario y fueron editados nuevos diccionarios que eliminaron los germanismos superfluos. En fin, durante el siglo xix el checo fue restablecido como lengua literaria gracias al conjunto de obras escritas en esa lengua. Además, debido a la educación primaria obligatoria, se elevó el nivel de alfabetización, por lo que la lengua culta dejó de ser privativa de una pequeña parte de la población hablante de checo que convivía con la alemana. En este contexto, sobresalió la labor de Jan Neruda.

Tras abandonar sus estudios universitarios en 1856, Neruda comenzó a trabajar en la redacción de periódicos editados en checo y alemán. Precisamente la obra más extensa de este autor radica en su labor como periodista. En un principio, escribió para revistas alemanas liberales como Tagesbote aus Böhmen (Mensajero de Bohemia) y Prager Morgenpost (Matutino Praguense). A partir de 1859 colaboró con la revista checa Obrazy života (Estampas de la Vida), editada en checo. Pero su actividad como periodista se desarrolló a partir de la década de los años sesenta, cuando comenzaron a multiplicarse las revistas publicadas en esta lengua. En 1860 comenzó a trabajar en la redacción de Čas (Tiempo), pero en 1862 dejó la revista debido a su orientación política y pasó a ser miembro de la redacción de Hlas (La Voz), de orientación más democrática. Tres años después, ocurrió la fusión de Hlas con Národní listy (Hojas Nacionales), donde laboró como folletinista y como crítico de literatura y teatro hasta su fallecimiento. Además, colateralmente colaboró con artículos para las revistas Kvĕty (Flores) y Lumír, nombre de un bardo checo, uno de los héroes del Manuscrito Královédvorský, supuesta obra cumbre de la literatura checa entre los siglos xiii y xiv, dada a conocer en 1819. Si bien a finales del siglo xix se demostró que era apócrifa, sirvió de inspiración a muchos dramaturgos de la llamada generación del Teatro Nacional, colectivo de autores que crearon obras durante el período de su construcción (1881-1883) como símbolo del esfuerzo nacional por revitalizar la cultura checa y el idioma.

La revista Lumír, a imitación de otras revistas europeas, apoyaba el nacionalismo neorromántico de la época, originalmente inspirado en el libro Las obras de Ossián (1765) del poeta y traductor prerromántico escocés James Macpherson (1736-1796). Se trata de una compilación de poemas traducidos del gaélico al inglés por Macpherson y adjudicados a un supuesto guerrero y famoso bardo ciego del siglo iii llamado Ossián u Osián, según las leyendas irlandesas.

Los historiadores europeos coinciden en que los poemas de Ossián —considerado como una especie de Homero medieval— y su mítica visión de Escocia se convirtieron en uno de los más tempranos textos populares que sirvieron de inspiración al Romanticismo y desempeñaron una función fundamental en la formación del nacionalismo europeo contemporáneo (Gaskill 2004). Considerados hoy una mistificación literaria, Procházka y Stříbrný (2003) destacaron que la cuestión de la autenticidad no oculta el mérito artístico y el significado cultural de los poemas.2

En el contexto checo, Las obras de Ossián constituyeron un incentivo para el desarrollo de la literatura. Por ejemplo, bajo su influjo, el escritor, dramático y periodista Josef Linda (1789-1792) escribió la novela Resplandor por encima del paganismo (Záře nad pohanstvem, 1818), considerada la primera novela originalmente checa o primer relato histórico checo (Vodička 1994), mientras que el poeta neorromántico y dramaturgo checo Julius Zeyer (1841-1901) en 1885 dio a conocer su poema épico El regreso de Ossián (Ossianův návrat).

Volviendo a Neruda, este se convirtió en el líder de su generación al apoyar la emergente y nueva literatura checa con su labor como crítico y como creador. Su intención fue que esta respondiera a las necesidades del momento, se diversificara y elevara su nivel expresivo en cuanto al uso de la lengua checa. Con escaso éxito incursionó en el teatro con obras como Amor vendido (Prodaná láska, 1859), Francesca de Rimini (1860), La mujer ama la intrepidez (Žena miluje srdnatost, 1863) y otras tres más. Mejor acogida tuvieron sus siete antologías de poemas, como Flores de cementerio (Hřbitovní kvítí, 1848), Cantos cósmicos (Písnĕ kosmické, 1878), Baladas y romances (Balady a romance, de 1883), y Cantos de viernes (Zpĕvy páteční). Esta última es su obra poética cumbre, publicada en 1896 tras su muerte.

El título de Cantos de viernes alude al Viernes Santo, en el cual se recuerda la muerte de Jesús de Nazaret. Consta de diez poemas líricos en los que Jan Neruda expresó el gran amor que profesaba por la nación checa, su historia y la importancia de luchar por un futuro mejor. Los poemas más importantes son Mis colores rojo y blanco (Moje barva červená a bílá) y Ecce homo. En el primero compara el color rojo con la sangre derramada sobre la blanca nieve, alusión a bandera del pueblo checo en su lucha por la independencia.3 En Ecce homo, Neruda tomó como título la expresión utilizada por Poncio Pilatos para referirse a Jesús de Nazaret ante la muchedumbre hostil a la que se sometía el destino final del reo. En este poema Jan Neruda se refirió a las contradicciones que afectaban y dividían a la nación checa, a la vez que hizo un llamado para su unidad.

Lo más representativo de su obra periodística son los folletines, a los que se dedicó hasta el final de su vida, por lo que se convirtió en su introductor en la prensa checa. Los concibió como un género periodístico independiente, peculiar. El observador espíritu de Neruda le permitió percibir los acontecimientos comunes y excepcionales de la vida praguense y de la sociedad checa como un todo, sobre los que manifestó su crítica opinión. Sus folletines los reeditó y agrupó en varios libros: Personas diferentes (Různí lidé, 1871), Estudios breves y más breves (Studie krátké a kratší, 1876), Chistes vivaces y feroces (Žerty hravé i dravé, 1877, y Chismes breves (Drobné klepy, 1890).

Además, debido a sus viajes por Alemania, Francia, Hungría, Italia, Grecia y Egipto, dio a conocer las compilaciones Viajes menores (Menší cesty, 1877), e Imágenes del extranjero (Obrazy z ciziny, 1879) (Pohorský 1961). Estos dos últimos libros, en los que abundan observaciones pertinentes y agudas, muestras de un viajero como espectador atento a los detalles, influyeron en los libros de viaje de otro posterior y famoso escritor checo, Karel Čapek (1890-1938), a quien se debe incluso una novela cuya trama se desarrolla en Cuba: Povĕtroň (El bólido), de 1934.4

Menos numerosas son las novelas y cuentos de Neruda, como Harapientos (Trhani, 1863), novela sobre la vida de los obreros ferroviarios, o el conjunto de cuentos Arabescos (Arabesky, 1864), en los que el humor, la ironía y el sarcasmo se dan la mano al describir a personajes periféricos de la sociedad de aquel entonces, con lo cual expresó su oposición ante los prejuicios y las convenciones de su época.

La obra de Jan Neruda más reconocida fuera de las fronteras de la República Checa son los famosos Cuentos de Malá Strana. Los trece cuentos y la novela que forman parte de esta obra, publicados en diferentes revistas checas, en 1878 fueron reunidos y editados en forma de libro. La temática de los cuentos se basa en los recuerdos de los años juveniles de Neruda en Malá Strana. Ofrece a los lectores un cuadro realista de la vida cotidiana de la burguesía y de los sencillos habitantes de ese bario praguense de a mediados del siglo xix. Los personajes están cuidadosamente caracterizados. A esto se suma la descripción del entorno en el que se desarrolla la acción de los cuentos (Haman 1993).

El incansable Jan Neruda incluso llegó a dirigir populares revistas de difusión científica. Con su labor apoyó el renacimiento de la cultura checa y el desarrollo de su soporte idiomático en un difícil contexto bajo el Imperio austrohúngaro. Como escritor y periodista participó activamente en las luchas políticas y culturales como paladín de su generación debido a su posición ideológica y a su incisiva y crítica mirada de la sociedad en la que vivía.

Jan Neruda falleció en 1891 a la edad de 54 años y fue enterrado en el cementerio de Vyšehrad, Praga, donde también reposan grandes personalidades de la cultura checa.

Referencias

Bloom, Harold (1994): The western canon: The books and school of the ages. Nueva York: Harcourt Brace.

Gaskill, Howard (2004): The reception of Ossian in Europe. Londres: Continuum.

Neruda, Jan (1878): Povídky malostranské. Praga: Grégr und Ferd Dattel.

—— (2004): Povídky malostranské. Praga: ARSCI.

Haman, Aleš (1993): Jan Neruda. En Jiří Opelík et. al. Lexikon české literatury: osobnosti, díla, instituce. Praha: Academia, pp. 493-502.

Hledíková, Zdĕna y Janák, Jan (2007): Dějiny správy v českých zemích od počátků státu po současnost. Praga: Nakladatelství Lidové noviny.

Pohorský, Miloš (1961): «Jan Neruda». En Jiří Brabec et al.: Dějiny české literatury III: Literatura druhé poloviny devatenáctého století. Praga: Nákladatelství Akademie Vĕd, pp. 139-187.

Procházka, Martín y Stříbrný, Zdenĕk (2003): Slovník anglických spisovatelů. 2ª. ed. Praga: Libri.

Valdés Bernal, Sergio (2024): «Karel Čapek y su novela El bólido: un acercamiento a la realidad cubana de principios del siglo xx». En Espacio Laical, www.espaciolaical.org. No. 2, 8 de agosto de 2024.

Vodička, Felix (1994): Počátky krásné prózy novočeské: příspěvek k literárním dějinám doby Jungmannovy. Jinočany: H&H.

Notas

  1. El Reino de Hungría fue fundado en el año 1000, y en 1920, tras su derrota como parte del otrora Imperio austrohúngaro, se le aplicó el tratado de Trianón, que privó al reino del 70% de su territorio y lo otorgó a Rumania, Yugoslavia y Checoslovaquia, por lo que muchos húngaros quedaron como minorías en los Estados recientemente formados. El reino fue reinstaurado y, durante la Segunda Guerra Mundial, participó al lado de las potencias del Eje e incluso fue ocupado por la Alemania nazi. En 1945, tras la irrupción del ejército soviético, el reino fue eliminado y sustituido por una república bajo influencia soviética hasta la disolución de la Unión Soviética en 1991.
  2. La obra de Macpherson influenció a muchos autores, como se aprecia en los escritos de Walter Scott (1771-1832), Johann Wolfang von Goethe (1749-1832) y el poeta nacional húngaro Sándor Petöfi (1832-1849). Igualmente, el poeta español José de Espronceda (1808-1842), inspirado en Ossián, compuso el poema épico Óscar y Malvina, mientras que el escritor y poeta gallego Eduardo María González-Pondal y Abente (1835-1917) conoció los poemas ossiánicos a través del historiador y escritor Manuel Antonio Martínez Murgía (1833-1923), una de la prominentes figuras del Resurximiento gallego y creador de la Real Academia Gallega, y asumió la función de bardo de la nación gallega, cuyo celtismo es evidente en el poema Os pinos (1886). Las primeras cuatro estrofas de este poema dan la letra al Himno de Galicia, cuya musicalización se debe al compositor y músico Pascual Veiga (1842-1906). El himno se estrenó el 20 de diciembre de 1907 en el Centro Gallego de La Habana, actual Gran Teatro de La Habana.
  3. Originalmente, la bandera del Reino de Bohemia tenía dos franjas horizontales (blanca y roja) con los colores del antiguo escudo checo (un león sobre campo rojo), pero la similitud con la bandera de Polonia y la coincidencia de colores con la bandera de Austria, hicieron que se añadiera el triángulo azul a la actual bandera de la República Checa fundada en 1918. Sin embargo, la original todavía se usa como bandera de la región de Bohemia.
  4. Ver Valdés Bernal, Sergio.