Carta abierta a Newton Briones Montoto

Por: Steve Cushion

El artículo de Newton Briones Montoto «La muerte de Jesús Menéndez: una historia mal contada», publicado en el número 2 de nuestra revista, correspondiente a 2016, no ha cesado de motivar diversos comentarios, algunos dados a conocer en órganos impresos o digitales y otros que hemos recibido por diversas vías. A continuación reproducimos una Carta Abierta a Newton Briones, escrita por un destacado historiador inglés, así como la respuesta de este a dicha carta y a otros artículos. De este modo en las páginas de Espacio Laical se cierra este debate que no ha dejado de contribuir a un mejor conocimiento público de un trágico acontecimiento político.

 

En su artículo «La muerte de Jesús Menéndez: una historia mal contada» (Espacio Laical # 2. 2016) Newton Briones Montoto argumenta que «Jesús Menéndez eludió ser detenido, utilizó su revólver para impedirlo, hirió a un soldado con esa arma y fue abatido por el capitán Casillas». Para fundamentar su argumento, cita el informe oficial de la policía sobre el incidente y la autopsia.1 El primero es solo la versión interesada del oficial involucrado en el incidente y no pesa mucho, porque decir otra cosa habría sido una confesión de asesinato a sangre fría. La versión de los acontecimientos es muy diferente a la dada por el otro soldado involucrado en el asunto, de apellido Alarcón. Necesitaríamos pruebas adicionales importantes antes de creer en este informe.2 Por lo tanto, el argumento a favor de la idea de que Jesús Menéndez fue el primero en disparar y que los soldados simplemente se defendieron depende únicamente del informe de la autopsia. No obstante, antes de considerarlo es necesario ampliar más el contexto histórico y explicar la situación política en Cuba en ese momento.

Durante la segunda Guerra Mundial, el Partido Comunista apoyó al gobierno de Fulgencio Batista, que, a diferencia de su posterior dictadura, había sido elegido democráticamente. Tales alianzas improbables eran comunes en una situación internacional en la cual EEUU, capitalista, se alió con la Unión Soviética, comunista, en una guerra contra las potencias fascistas de Alemania, Italia y Japón. Del mismo modo, el Partido Laborista británico apoyó al conservador Winston Churchill, y la mayoría comunista en la Resistencia francesa aceptó el liderazgo del general de Gaulle. Sin embargo, una vez que la guerra terminó, estas alianzas se fracturaron y se desató la llamada Guerra Fría. En estas circunstancias, el Partido Revolucionario Cubano Auténtico (PRC-A) utilizó la histeria anticomunista que se estaba desarrollando en los países capitalistas como pretexto para tomar el control de la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC).

Dentro de la CTC, el agrupamiento de los comunistas y la facción de los auténticos que estaban preparados para trabajar junto a ellos, así como muchos sindicalistas independientes, se definieron como los «unitarios». Por otro lado, la facción anticomunista de los Auténticos se organizó en la Comisión Obrera Nacional Auténtica (CON (A)). Dicha comisión no consiguió el control de la conferencia sindical por elecciones honestas. Por lo tanto, el presidente Ramón Grau y el ministro de Trabajo, Carlos Prío, utilizaron medios administrativos para purgar a los comunistas y reemplazarlos por la CON (A), en particular Eusebio Mujal como Secretario General y Emilio Surí Castillo como líder de la Federación Nacional de Trabajadores Azucareros (FNTA).

Seamos claros, no importa lo que diga la ley, un sindicato independiente nunca puede aceptar voluntariamente la imposición de sus líderes por el Ministerio de Trabajo. La gran mayoría de los trabajadores azucareros cubanos permanecieron fieles a su líder electo, Jesús Menéndez, y fue en esta condición, como secretario general de la FNTA, que estaba en el tren a Manzanillo esa fatídica noche.

No solo los trabajadores azucareros se negaron a aceptar el reemplazo de sus dirigentes electos por miembros de la CON (A), los trabajadores de autobuses, los trabajadores del tabaco y los trabajadores portuarios estaban igualmente en contra. Cuando la intervención del Ministerio de Trabajo fracasó, Mujal y Suri, con el apoyo de Carlos Prío, primero como ministro de Trabajo y luego como Presidente, utilizaron la violencia de la policía, el ejército y los gánsteres para imponer la nueva dirección. El 29 de julio 1947 la policía y soldados expulsaron al secretario general, Lázaro Peña, de la sede de la CTC, el Palacio de los Trabajadores.3 Una vez que tomaron el control de la CTC, el Ministerio de Trabajo se movió contra los unitarios en las federaciones constituyentes y los gánsteres vinculados a los auténticos utilizaron la violencia para imponer el cambio de dirigentes.

Los miembros de dos pandillas, el Movimiento Socialista Revolucionaria (MSR) y la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR) se insertaron en la fuerza policial bajo la presidencia de Grau. Esto desembocó en un escándalo en septiembre de 1947, conocido como la masacre de Orfila, cuando algunos policías dirigidos por el Director del Servicio de Investigaciones Especiales de la Policía Nacional, Mario Salabarría, quien era líder del MSR, rodearon la casa donde se hallaba el director de la Academia de Policía, Emilio Tro, máximo dirigente de la UIR, alegando que querían arrestarlo por el asesinato de un capitán de la policía que había sido miembro del MSR. Estalló entonces un tiroteo que duró dos horas y dejó seis muertos; el ejército fue quien finalmente separó a estas dos facciones policiales.4

José Manuel Alemán, ministro de Educación, organizó gran parte de la corrupción durante el gobierno de Grau. Y si este presidente no lo sabía debió de haber sido estúpido, porque las denuncias eran frecuentes en los periódicos. A la ceremonia de la toma de juramento de Alemán, los miembros conocidos del MSR y otra pandilla llamada Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) estuvieron presentes y participaron en las celebraciones.5 De hecho, estos gánsteres eran tan familiares en los círculos gubernamentales que, durante los mandatos de Grau y Prío, se conocían en el Palacio Presidencial como «Los Muchachos».6 La educación en Cuba se financiaba por el Inciso K de un decreto emitido en diciembre de 1943, que estableció un impuesto de 9 centavos por cada saco de azúcar exportado y lo asignó al Ministerio de Educación. Alemán utilizó este dinero para financiar el triunfo electoral auténtico en 1946 y para emplear a un ejército privado de matones en sinecuras, así como para enriquecerse junto otros miembros del gobierno, incluido el presidente.7 Este fondo «K» se utilizó para financiar la división de la CTC y, por esta razón, la CTC oficial, encabezada por Eusebio Mujal, a menudo era llamada la «CTK». Mientras tanto, la tasa nacional de analfabetismo era todavía de un 23% en 1953. Sin embargo, el presidente Carlos Prío llevó el gansterismo a un método de gobierno.8 Tenía particularmente estrechos vínculos con la pandilla que se llamaba Acción Revolucionaria Guiteras (ARG) que hacía gran parte del trabajo sucio en la eliminación de los dirigentes de la CTC unitaria que no callaban y no se vendían; una tarea que se hizo más fácil cuando Prío le dio a Eufemio Fernández, dirigente de la ARG, un empleo como jefe de la Policía Secreta Nacional y nombró a Jesús González Cartas (alias El Extraño), otro matón prominente de la ARG, como Jefe de la Policía Marítima del Puerto de La Habana.9 Uno de los servicios que estos gánsteres proporcionaban a sus amos políticos era el asesinato de los sindicalistas que no podían ser comprados.

Los asesinatos comenzaron en el giro de los autobuses de La Habana. El 27 de octubre de 1947 la policía abrió fuego sin advertencia contra una manifestación de los conductores de ómnibus y tres resultaron heridos; uno de ellos, Antón Lezcano, murió el 12 de noviembre.10 Dos días después, la policía y el Ministerio de Trabajo expulsaron de las oficinas sindicales a los dirigentes elegidos en la empresa Autobuses Aliados y se las dieron a los gánsteres. El 10 de noviembre de 1947, Manuel Montoro, un importante activista comunista que trabajaba en los autobuses fue abatido en un café por hombres armados de Acción Revolucionaria Guiteras.11 El 3 de diciembre, tres conductores de tranvía que apoyaron la dirigencia sindical comunista anterior resultaron heridos en un ataque a tiros.12 El 11 de abril de 1948, pistoleros asesinaron a un conductor comunista, Héctor Cabrera, mientras conversaba con sus colegas en la estación terminal.13 El 20 de octubre de 1948, un joven conductor comunista, Carlos Febles, fue asesinado a tiros mientras dormía en su autobús en el paradero.14 Marco Hirigoyen, uno de los líderes de Acción Revolucionaria Guiteras, utilizó esta ola de asesinatos para hacerse cargo del sindicato del transporte.15 Para asegurar el dominio de Hirigoyen sobre los empleados, por amenazas de violencia si era necesario, la empresa de tranvías de la Habana dio 200 puestos de trabajo a los mafiosos.16

Por otra parte, en la industria del tabaco Manuel Campanería Rojas era el jefe oficialista de la Federación Tabacalera Nacional. El 1º de abril de 1948 organizó un ataque a la sede del Sindicato de Torcedores en Centro Habana. Una gran multitud de trabajadores rechazó a los atacantes. Al día siguiente, Campanería y otras 10 personas atacaron la fábrica de cigarros La Corona armados con pistolas y mataron a Miguel Fernández Roig, representante sindical en el taller, un líder popular de los tabaqueros de La Habana; los pistoleros escaparon con la ayuda de la policía.17 En las primeras horas del domingo 28 de noviembre, la policía allanó el «Sindicato de Torcedores» y se apoderó del edificio. Los obreros tabacaleros de La Habana respondieron con una huelga general durante la cual más de 900 piqueteros fueron arrestados. La huelga continuó hasta que todos fueron puestos en libertad el día 30.18

Jesús Menéndez no fue la única víctima en la industria azucarera. Por ejemplo, durante una asamblea general del sindicato de los trabajadores azucareros en el central Francisco, en la provincia de Camagüey, el 18 de septiembre 1949, cuando los comunistas trataron de hacer uso de la palabra, Oscar Fáez, que Surí Castillo había designado para controlar el sindicato local, sacó su pistola y disparó mortalmente contra uno de los unitarios, José Oviedo. Un grupo de cinco sicarios también abrió fuego contra el grupo unitario, matando a Amancio Rodríguez e hiriendo a otros tres. Los pistoleros luego intentaron escapar en un avión privado propiedad de Emilio Surí Castillo.19

Y, por supuesto, en octubre de 1948 se produjo el asesinato del dirigente portuario Aracelio Iglesias en el paseo marítimo de La Habana.20

El 28 de septiembre de 1949, Emilio Surí Castillo, ahora secretario general de la Federación de Trabajadores Azucareros (oficialista), se dirigió a la embajada de Estados Unidos en La Habana. El informe oficial a Washington dice que Suri había ayudado a la reciente fuga de la cárcel de un gánster llamado Soler. El informe continúa: «Soler había matado deliberadamente a Iglesias en la instancia de la facción de Suri Castillo». Suri siguió diciendo que «los comunistas son todavía poderosos entre los trabajadores portuarios y es necesario eliminar dos líderes más con el fin de que la facción anti-comunista se haga con el control». Aña- dió que había «otros 12 líderes comunistas que deben ser eliminados tan pronto como sea posible».21 Nada en el informe indica que la Embajada encontró algo inusual en la discusión de los asesinatos de dirigentes sindicales y de la fuga de los autores.

Cualquier intento de los comunistas de armarse en su propia defensa hubiera sido suprimido implacablemente en nombre de la lucha contra el crimen. Las pandillas anticomunistas tenían el apoyo oficial y la protección policial, así que cualquier grupo armado de obreros hubiera tenido que enfrentarse a la fuerza represiva total del estado, un hecho que el diario comunista Hoy tuvo la necesidad de explicar con firmeza, pero pacientemente, en varias ocasiones.22

Si hay alguna verdad en el informe de la autopsia de Jesús Menéndez, ya que no tenemos ninguna confirmación independiente de sus conclusiones, es mucho más probable que intentara defenderse de un ataque sorpresivo. Dada la ola de actos violentos contra sus compañeros por escuadrones de la muerte organizados por el gobierno, no se le podía culpar por la toma de medidas para su autodefensa. En el improbable caso de que devolviera el fuego de los dos soldados, habría sido en legítima defensa. Por lo tanto, yo argumentaría que, fuera de toda duda razonable, Jesús Menéndez fue asesinado por el capitán Casillas. Los niveles de vida de los trabajadores agrícolas eran entonces muy deficientes. Las cifras contenidas en el informe de 1957 de la Agrupación Católica Universitaria son gráficas: el 64% sin saneamiento adecuado, el 43% de analfabetismo, el 91% desnutridos, y así sucesivamente.23 La lucha en defensa de los salarios y las condiciones de trabajo de los azucareros continuó bajo el liderazgo de otros líderes como Ursinio Rojas y Julián Sotolongo. Esta lucha de clases más generalizada comenzó a ofrecer una respuesta masiva a la ola de crímenes. Sin embargo, el asesinato de Jesús Menéndez fue un duro golpe para el movimiento obrero cubano.

Pero demos la última palabra al entonces Embajador británico en La Habana, quien no era en modo alguno amigo del movimiento obrero.24

Un líder comunista cubano, Jesús Menéndez por su nombre, fue fusilado en las calles de una aldea rural el 22 de enero, por órdenes, parece, del jefe del Estado Mayor, porque se entiende que estaba incitando a los trabajadores de las plantaciones de azúcar en toda Cuba a luchar por salarios más altos. Este asesinato ha tenido una recepción mixta aquí, algunos de los magnates del azúcar se están regocijando abiertamente y lamentando que otros prominentes líderes comunistas no hayan sido fusilados al mismo tiempo; mientras que en los círculos más restringidos y menos interesados, ha sido deplorado.

El Jefe del Estado Mayor fue procesado en los tribunales penales, cuyo órgano supremo ha decidido que la acusación contra él no puede ser admitida porque Cuba todavía está oficialmente en estado de guerra. No se esperan más acontecimientos: y solo le escribo esto porque le interesará tener más pruebas, si fuera necesario, de las actuales ideas cubanas de moralidad pública y justicia.

 

Notas:

 

  • Instituto de Historia de Cuba, Causa 91-1948. Documentación Sobre Jesús Menéndez.
  • Estudios Cinematográficos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (1986) Jesús, el hombre que tenían que
  • Hoy (30 de julio de 1947) Bohemia (3 de agosto de 1947) «Desalojo del Palacio de los Trabajadores».
  • Hoy (16 de septiembre de 1947) New York Times (16 de septiembre de 1947).
  • S. Embassy Havana, Despatch 1882 (9 de mayo de 1946) José Manuel Alemán
  • Bohemia (24 de junio de 1951)
  • Archivo Nacional Británico, Londres, FO 371/73995, AN 671 (16 de febrero de 1949) Charges of corruption against new government.
  • Padrón, José Luis y Luis Adrián, Betancourt, Batista, el golpe. La Habana, 2013, Ediciones Unión, pp. 30-36.
  • Colhoun, Jack, 2013, Gangsterismo, The United States, Cuba, and the Mafia: 1933 to 1966 London: OR Books 14-16.
  • Hoy (13, 14, 15 de noviembre de 1947).
  • Hoy (11 de noviembre de 1947).
  • Hoy (3 de diciembre de 1947).
  • Hoy (11 de abril de 1948).
  • Hoy (21 de octubre de 1948).
  • Tellería Toca, Evelio Congresos obreros en Cuba (1973) p. 377.
  • Hoy (9 de junio de 1948).
  • Stubbs, Jean, 1985, Tobacco on the Periphery: a case study in Cuban labour history, 1860-1958 Cambridge: Cambridge University Press p. 153.
  • Hoy (30 de noviembre, 1 y 2 de diciembre de 1948) Bohemia (5 de diciembre 1948) «¡Abran a la policía!» US Embassy, Airgram 1370 (30 de noviembre de 1948) Stubbs, Tobacco on the Periphery (1985) 154-156.
  • Hoy (20 de septiembre de 1949).
  • Bohemia (24 de octubre de 1948) «El no. 1 de la cordialidad».
  • US Embassy Havana, Dispach 757 (3 de octobre de 1949) Further Indications of Growing Hostility Between Communist and Non-Communist Factions in Cuba.
  • Hoy (23 de septiembre de 1949).
  • Agrupación Católica Universitaria: «Encuentro de Trabajadores Rurales, 1956-57» 1972) 188-212.
  • Archivo Nacional Británico, Londres, FO 371/67972, AN 684 (20 de febrero de 1948) Assassination of Cuban Communist.