La Iglesia en Cuba sigue adelante en su labor pastoral, aún en medio de la difícil y compleja situación económica y social que afronta en los últimos años.
Entre las organizaciones que la ayudan en su misión se encuentra la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN), la cual ha presentado una nueva campaña de ayuda: «La Iglesia en Cuba, donde contigo nada es imposible».
El pasado 5 de septiembre de 2024 Mons. Emilio Aranguren, Obispo de Holguín (en esas fechas Presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba), intervino en la Rueda de Prensa de presentación de la nueva campaña.
Espacio Laical transcribe partes de esta intervención, la cual puede ser consultada en su integridad en el sitio web de Ayuda a la Iglesia Necesitada (ACN). www.ayudaalaiglesianecesitada.org/noticias/
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Rueda de prensa para presentarles nuestra campaña de ayuda de La Iglesia Necesitada a la Iglesia en Cuba, este país que es el tercero de toda América Latina más sostenido por Ayuda de la Iglesia Necesitada. Veréis la prioridad que tiene la iglesia, nuestros hermanos, los cristianos, los católicos en la Isla, para la retransmisión allí de la fe y la evangelización. Hemos organizado esta rueda de prensa a tres días de la celebración de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba.
El acto va a comenzar con la lectura de un documento que ha escrito la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba en Pascuas de este año, en abril del 2024, que es una oración de súplica por la situación que vive este país. La va a leer nuestra compañera Gladis Carbonell, que es periodista del Departamento de Comunicación de la Iglesia Necesitada y por supuesto cubana, de la Diócesis de Guantánamo. Luego va a intervenir en directo, ya está conectado, monseñor Emilio Aranguren, que es el presidente de la Conferencia Episcopal Cubana, luego José María Gallardo, el director de Ayuda a La Iglesia Necesitada y Miguel Ángel Hernández, que es laico cubano que viene a contar su testimonio de cómo se transmite la fe en estos momentos en la Isla.
Gladis Carbonell: Oración de súplica a la Virgen de la Caridad del Cobre: Señor Jesús hoy venimos ante ti para agradecerte que estés siempre presente en medio de nosotros. Gracias porque te encontramos en el amor de los esposos fieles, de los padres y madres que están con sus hijos y los educan en la fe, la verdad y en la caridad. De los hijos que atienden con cariño a los ancianos en casa, de quienes desde otras tierras ayudan a familiares y amigos, de los vecinos que se acompañan en penas y alegrías, de tantos que sirven desinteresadamente a sus prójimos. Ayúdanos a sentir el consuelo y la fortaleza en estos tiempos tan difíciles. Te presentamos a las madres que luchan por alimentar a sus hijos, a tantos que no se cansan de buscar medicinas para sus enfermos, a los familiares de los presos que sueñan con verlos regresar al hogar, a los trabajadores que intentan brindar a sus seres queridos una casa digna, a los que lloran la emigración de esposos, hijos, nietos, amigos, a los que sufren la violencia y el robo, a los que soportan tantas carencias materiales y espirituales. Aumenta nuestra fe para tomar conciencia de que para ti nada es imposible, envía a tu Espíritu Santo para que todos los cubanos con las potencialidades que nuestro pueblo tiene, aprendamos a vivir en armonía, en un solo corazón y una sola alma con diferentes maneras de pensar y juntos encontrar soluciones que nos conduzcan a nacer en paz, a trabajar, a comer y a morir en paz. Santísima virgen de la Caridad, madre de nuestro Señor Jesús, presenta a tu hijo nuestras oraciones y dinos: Hagan lo que él les diga. Madre de todos los cubanos repítenos nuevamente: No tengan miedo. ¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre? Jesús, buen pastor, escúchanos. Amén.
Ya sabéis que en Ayuda a la Iglesia Necesitada tenemos tres pilares y para nosotros la oración es fundamental, estamos unidísimos y tenemos plena confianza en que es tan importante como la denuncia, o la información, la sensibilización que hacemos con actos o como eventos como este, así como la caridad en la recaudación para apoyar tantos proyectos que se necesitan. Empecemos dando la palabra a don Emilio Aranguren Echevarría, actual Obispo de la Diócesis de Holguín y también presidente de la Conferencia Episcopal de Obispos Católicos de Cuba.
Monseñor Emilio Aranguren: Muchas gracias. Mis saludos para todos y que sea verdaderamente de bien este encuentro y también toda esta expresión de fraternidad entre todos lo que nos brinda a nosotros Ayuda a la Iglesia Necesitada y nuestra Iglesia en Cuba. Voy a exponer estas tres solicitudes que me han presentado. En primer lugar la Iglesia en Cuba es una iglesia viva, es una iglesia unida, es también una iglesia pobre, es una iglesia que a lo largo de todas estas décadas ha ido haciendo su propia espiritualidad. No solamente los Obispos, los sacerdotes, los pastores, sino también todo el pueblo de Dios en las comunidades ha ido poco a poco fomentando una espiritualidad que está apoyada en cuatro claves del reino de los cielos: el valor de lo poco, el valor de lo pequeño, el valor de lo anónimo y el valor de la gradualidad del poco a poco, de todo a su tiempo. Es una Iglesia que permanece activa, creativa también y sobre todo es una iglesia confiada, es una iglesia esperanzada. Estoy hablando no solamente desde el punto de vista de los pastores, repito, sino de todo el pueblo de Dios, de nuestros fieles en las comunidades, tanto de ciudad como en las comunidades rurales. Es una iglesia que como pueblo que somos es una iglesia que sufre, es la iglesia que está experimentando en estos momentos el deterioro propiamente de lo social, que está sufriendo fuertemente el éxodo de tantos cubanos hacia el extranjero. La insuficiencia de pastores, porque dentro de quienes han emigrado también hay pastores, hay sacerdotes, hay diáconos. Una iglesia que en estos momentos está experimentando una gran limitación en cuanto a su movilidad, en cuanto a la posibilidad de trasladarnos, por ejemplo, de la ciudad a las comunidades rurales y después a los poblados un poco más intrincados, por caminos ya de segunda o tercera calidad. Todo esto por la dificultad que tenemos en el parque de vehículo, algo que nos limita mucho porque el parque es muy antiguo.
Nuestra iglesia es una iglesia sinodal, no sinodal a partir de la invitación que nos está haciendo el papa Francisco, sino es una iglesia que desde hace años ha tenido su experiencia sinodal. En el año 1986 tuvimos un encuentro sinodal eclesial cubano, después de veinticinco años de que se declarara el camino marxista de nuestra sociedad y que la Iglesia se retrajera al carecer de todas sus instituciones y tuviera que limitarse solamente a las comunidades cristianas como únicos espacios para poder evangelizar. A partir de ese encuentro hemos tenido siempre este tipo de experiencia donde estamos constantemente escuchando, donde estamos constantemente compartiendo. Es ya la asamblea de pueblo, hablo ya de comunión y participación, y nosotros en el encuentro nacional eclesiástico cubano hablamos también de la misión de llegar a todos. Ahí es donde también están implicados los laicos, no solamente en su campo específico, en lo social, sino también en el campo interior de la comunidad, en el ejercicio de los diferentes ministerios, el ministerio de la catequesis, el ministerio de la visitación de los enfermos, los ministros extraordinarios de la eucaristía, todo lo que está relacionado con la liturgia, con la familia, con la pastoral matrimonial, el acompañamiento de novios, etcétera. Es decir, verdaderamente en este sentido nuestra Iglesia por espíritu, la fuerza del espíritu y también por la necesidad que hemos tenido, está abierta a los ministerios laicales desde años atrás.
Lo tercero de nuestra iglesia, y lo reconozco como un valor, es el estar siempre atenta, respetuosa, a las expresiones de la fe sencilla y popular. En estos días de la novena preparatoria a la fiesta de la Virgen de la Caridad lo estamos percibiendo en los barrios con los recorridos sencillos de la imagen, de las visitas, del recorrido que hace la imagen también de casa en casa para ir celebrando la novena en los barrios que están un poco lejanos del centro de los pueblos y de las ciudades y por lo tanto esa expresión de cariño filial hacia la virgen es algo que verdaderamente lo valoramos, lo respetamos y por lo tanto lo acompañamos.
Hay algo característico también en la fe sencilla de nuestro pueblo que es el respeto a Dios. Hoy se está utilizando mucho las expresiones bendígame, padre, bendiciones, que Dios nos ayude. Es como volver a traer a aquel que hace muchos años estuvo orillado, un poco al margen. Y esa fe sencilla se está viviendo constantemente cuando uno recoge, por ejemplo, personas en la carretera y lo primero que te dicen es Dios lo bendiga, el saludo, en vez de buenos días o buenas tardes, es Dios lo bendiga. Lo tercero que para mí es característico es hacer el bien y creo que esa es una característica que nos identifica ante lo que es la población, esa credibilidad de la iglesia en el pueblo que indudablemente está vinculada a la caridad que ha manifestado a lo largo de los siglos. Para nosotros usar el diminutivo, que a una religiosa le digan monjita o le digan hermanita, ese diminutivo, es de cariño y de respeto porque esa religiosa está representando una historia, una herencia, donde siempre ha existido una cercanía al pobre, al huérfano, al anciano, al necesitado y eso se reconoce y es válido. Una iglesia que en estos momentos es también, como dije al comienzo, una iglesia pobre, una iglesia dependiente. Porque la iglesia en Cuba no genera ningún tipo de beneficio, es solamente lo que pueden aportar los fieles y la situación económica por la que afrontan los fieles es limitada. Y es por eso que muchas veces se tienen escasas posibilidades de llevar adelante algunas acciones que quisiéramos, pero verdaderamente no se puede.
¿Cuáles serían los retos que tiene la iglesia en estos momentos? Tal vez el orden que quisiera compartir no es el orden establecido por nuestro contenido del mensaje, pero yo quisiera decir que el primer reto es la presencia testificante, esa presencia coherente, de vida, de vivencia del evangelio que marca la identidad cristiana. Por ejemplo, en las comunidades pequeñas esa generación mayor que se ha mantenido perseverante y que pasando las décadas siempre ha sido así, idéntica, es un testimonio de vida, de rectitud, de llevarse bien con las demás personas, de estar al tanto de las necesidades de los otros, y al mismo tiempo es el testimonio expreso de la fe que motiva ese estilo. Por eso para nosotros es tan importante partir de lo que es la coherencia bendita, la familia. La familia es el núcleo de donde verdaderamente venimos y hoy la familia está formando al hombre y al cristiano del presente y del mañana; eso es para nosotros esencial. Indudablemente que en estos momentos los jóvenes es el sector de la población y de la iglesia que más emigra. Y también está todo lo relacionado con la iniciación cristiana, esas personas que se acercan, ya adultos a las comunidades cristianas para solicitar su integración en ellas y por lo tanto empezar el proceso del bautismo, en algunos casos un bautismo recibido hace tres o cuatro décadas atrás, pero nunca vivido, y que ahora se acercan a la comunidad. Es para nosotros muy importante ese proceso de bautismo, después la sagrada comunión y después la confirmación, que es el sacramento que marca la vocación laical, el espíritu del Señor. Porque resulta fundamental que quienes reciban la confirmación después de los dieciséis años, que es la edad mínima que tenemos en la Iglesia en Cuba para la confirmación, que ese joven, que esa persona que recibe la confirmación, sepa que el espíritu santo está en ella, que le está fortaleciendo para dar un testimonio, para dar un anuncio y para tener una actuación con una identidad propia en medio de una sociedad que hoy ya se ha declarado Estado laico. Por lo tanto estamos llamados a brindar verdaderamente lo que somos, es decir: somos luz, estamos llamados a ser luz, estamos llamados a ser sal, estamos llamados a ser levadura, como el Señor nos invitó en el evangelio.
Lo segundo es el plan pastoral: nosotros tenemos el plan pastoral 2023-2030 titulado Conviértanse y crean en el Evangelio. Es el texto de nuestro plan pastoral que tiene como objetivo al otro, y ese otro es el prójimo y ese prójimo en la vida cotidiana, en la vida diaria, lo que se le ofrece en primer lugar, como decía el antiguo Arzobispo de Camagüey, monseñor Adolfo Rodríguez, es el ejemplo, el testimonio de que muchas veces lo primero que tenemos que dar es algo con las manos vacías, es el saludo, es la cercanía, es el cariño, es el saber que el otro tiene un valor para uno y eso es algo que verdaderamente las personas interpretan, hacen suyo y valoran.
Lo tercero, que debería ser lo primero, el gran reto de la Iglesia en Cuba es el anuncio de Jesús. El anuncio de Jesucristo, ese anuncio que genere una nueva vida, una nueva disposición ante la vida, es hoy un imán para muchas personas que se acercan a las comunidades cristianas. La composición de la comunidad cristiana varía porque verdaderamente está el vacío del que emigra, pero también está la integración del que llega, por lo tanto la composición de la comunidad cristiana va teniendo un movimiento donde está también la acogida y el acompañamiento. Para que esa persona, ese hermano, esa hermana, que se integra a la comunidad cristiana, vaya valorando qué cosa es la fe, qué cosa es el discipulado. Hoy no vale ser solo creyente, ser cristiano, discípulo; hoy no basta con ser católico práctico, es decir: voy a misa o voy a la celebración dominical. Verdaderamente la vivencia del cristianismo no solo está en el culto, está en la vida íntegra de la persona, en la vida integral en sus diferentes núcleos, sea familia, sea sociedad, y el joven en su centro de estudio, los trabajadores en su centro de trabajo, que ahora ya podemos decir en sus diferentes empresas, algo que no podíamos imaginar hace 3 ó 4 años atrás. Es una realidad que se ve en la conversión de las personas que se acercan, y no estoy hablando de la conversión de una vida pasada, de una vida presente, así como si fuera de lo negro a lo blanco, no, es una disposición donde las personas en medio de una situación como la nuestra encuentran un sentido para la vida, algo que verdaderamente lo ilumina y lo entusiasma.
Con respecto a nuestras necesidades, diré que tenemos una necesidad muy grande para ayudar a los sacerdotes porque el sacerdote es él y es su comunidad, y en algunas ocasiones también su familia cercana. Hay sacerdotes que celebran la eucaristía todos los días en diferentes comunidades y tienen su propia vida de oración, su propia vida de relación con Dios. Está la vida religiosa femenina, que es una riqueza en nuestra Iglesia, donde la vida religiosa femenina es misionera; un alto por ciento de las religiosas que hoy están presentes en Cuba no son cubanas, sino que pro- vienen de otras nacionalidades con carismas propios de su congregación. Esa vida religiosa femenina, que por lo general son tres hermanas en el barrio de una ciudad o en un pueblo pequeño, tiene que afrontar el sostenimiento de la propia comunidad a la que pertenece y después están sus traslados, sus movimientos para poder cumplir con la misión que le corresponde en esa zona pastoral, que es una parroquia integrada por varias comunidades, y tiene que moverse de un lugar a otro. Hay veces que se puede mover en un vehículo, cosa en estos momentos en una proporción muy baja. El transporte público es limitado, encima está ese transporte propio del mundo rural guiado por caballos y ahora están los llamados «riquimbili», que son como una especie de moto de 3 ruedas donde solo caben 4 personas. Y muchas veces ahí va la monjita moviéndose de un lugar a otro. Por lo tanto la vida religiosa femenina está hoy muy necesitada. Todo lo que es la evangelización sistemática. Hago una diferencia entre lo que es la evangelización sistemática y la evangelización puntual; la evangelización sistemática conlleva constancia, mucha entrega, porque en una realidad como la nuestra la catequesis necesita textos catequéticos, material divulgativo, afiches para poner en los templos, muchas veces en el interior o en el exterior. Resulta muy bonito pasar por los pueblos y ver colgados en los campanarios o en los frentes de nuestras casas de misión un pendón de la virgen con la Caridad, y las personas pasan y le ponen flores y le encienden una vela. Es una estampa al público, no está dentro del templo. Necesitamos muchas de esas cosas aunque hemos recibido y tenemos para ofrecer en nuestro proceso de catequesis infantil La biblia del niño, el Yo creo, que son textos que hemos recibido por Ayuda a la Iglesia Necesitada.
Después viene la evangelización puntual; por supuesto la evangelización puntual responde a un momento determinado. Hace varios años recibimos unas imágenes del Niñito Jesús fosforescente. Yo iba en una procesión y paramos frente al Hogar Materno de Velazco, un pueblo de Holguín, y trajeron a las mujeres embarazadas. A cada una de ellas se le entregó aquel Niñito Jesús y ellas se los llevaron y hoy uno llega allí de visita y pregunta: ¿el niño qué edad tiene? Padre, 11 años, mire, usted me regaló hace 11 años esta imagen y siempre lo ha acompañado. Y ahí está el niñito. Eso es un signo de catequesis puntual para un evento. En un momento también tuvimos kit para los enfermos, un breve estuchito donde había dentro un poquitico de agua bendita, un crucifijo y eso se le lleva al enfermo y uno ve como en la mesita de noche junto a la cama se guarda ese signo que es puntual. El calendario anual, ya que estamos en 2024, es todo relacionado con el 2025. Y cómo las personas vienen a buscar el calendario a los templos porque quieren tener un almanaque donde están los santos, donde hay una oración para cada mes, que son elementos puntuales de nuestra catequesis para transmitir el evangelio, pero que no forman parte de un proceso, sino para situaciones concretas.
Un punto aparte es la necesidad de todo lo que se refiere a vehículos, la reparación de vehículos. A veces un Obispo empieza a hablar de cremallera, de bujías, de motor, de aceite, de que ese no sirve porque tiene que ser el más grueso, porque ya se llevó la junta de la tapa del block. Son cuestiones que muchas veces golpean, más la escasez de combustible, tanto el diesel como la gasolina. Las construcciones, el mantenimiento de las obras que ya se han logrado hacer a lo largo de estos años, pero que hay que pasarle la mano, como habitualmente decimos, más las construcciones que quedan pendientes por hacer. El otro día una autoridad del Gobierno me dice: Óigame, hace falta reparar el templo, que ya se va deteriorando, y yo le dije así: Sí, pero en este municipio todavía tengo dos templos en el suelo. Es decir, tenemos que reparar el que ya se restauró hace 8 ó 10 años atrás, pero todavía tenemos algún templo en el suelo. Recuerden los estragos que provocan los huracanes.
Y además los cursos formales, los cursos para laicos, las bibliotecas diocesanas, ahora propiamente las bibliotecas se convierten en centros de recursos porque ya las personas no muchas veces buscan un libro sino que buscan otro tipo de lectura de ayuda. Y cómo uno va actualizando estos centros de bibliotecas que tal vez en el 90 pudimos comenzar a echar hacia adelante las diócesis y después como se expande a las zonas pastorales.
Sinceramente estos son los elementos esenciales que yo considero que pudiera compartir. Yo lo repito, bueno ahí está Miguel Ángel, en primera fila lo estoy viendo y va a dar su testimonio. ¿Qué sería de nuestra Iglesia sin los laicos? No solamente los laicos en esa doble dimensión como ya expliqué, intracomunitaria y extra en la sociedad y en lo que es propiamente la vida cotidiana del pueblo y dentro de la comunidad con los ministerios propios que puede ejercer en beneficio de sus propios hermanos y en beneficio del propio pueblo por donde entran ya elementos concretos en el campo, por ejemplo, de la caridad para con el prójimo, atención a los enfermos, etcétera. Es un campo bonito pero es una iglesia que permanece, que está y al estar es como el faro, el faro permanece ahí firme en la punta de la tierra y con su lucecita va anunciando así hacia el horizonte y aunque uno crea que no hay personas que están en alta mar en un momento de desasosiego, en un momento de incertidumbre, en un momento de desconsuelo y aquella lucecita no solamente orienta sino que también atrae. Y es ahí donde nosotros estamos llamados a corresponder.
Esto es lo que puedo compartir así que espero ustedes me hagan las preguntas que deseen cuando ya esté establecido.


